En un ratito a descansar. Otro de las tareas pendientes, poder dormir mejor si mi preciosa hija Lucía me deja, claro está. Pero ella no tiene toda la culpa, su padre debería mejorar ciertos hábitos en ese sentido. Otra asignatura pendiente a añadir a la lista de enmienda. Ardua tarea la que me espera.
El programa para este fin de semana es claro: trote cochinero de 7 kilómetros el sábado (objetivos, disfrutar de los encharcados caminos, de los verdes campos y del frío de Burgos - a eso de las 10 de la mañana estaremos a 4 o 5 grados-, y la premisa es no llegar a las 150 pulsaciones, aunque igual al final hago alguna recta. Al paso de la tortuga.
Todas las energías las reservo para el domingo, donde después de 2 kilómetros de trote, me propongo correr 10 km a ritmo de competición, para saber en que situación estamos, y trabajar en un ritmo aproximado para los dos medios maratones que tengo que afrontar.
Los 53 min. que ahora tardo en afrontar 10 km me sitúan aproximadamente en las 2h en la media. Todavía no estoy en los 50 minutos, pero creo que puedo acercarme. También tengo la ilusión de poder comprobar que, aunque poco a poco, puedo ir mejorando.
Mañana comprobaremos los resultado. Cruzo los dedos.
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